Tinta al oído

JOROBADOS

Hace más de cuatro horas que andamos dando vueltas y no encontramos nada. No hay nada. Se está poniendo feo y seguimos así, dando vueltas. Fuimos y venimos un par de veces hasta la canchita y nada. Rastrillamos todo el barrio. Estaban los pibes jugando, los más grandes, pero no encontramos. Ahora se está levantando un viento bárbaro, feo. Hace frío y yo estoy con este buzo.  Está el Jhony también, el Paragua y Uriel. Los mismos de siempre. Al Jhony lo conozco desde el jardín, después estuvimos en la 14 hasta que lo echaron por bardero. Ahí repitió. El paragua vino después, cuando fuimos a la Emem y vino de Paraguay. Hicimos muchas cosas juntos, nos cagábamos de risa siempre, hasta que el papá se rajó. Después, el Paragua empezó a reírse cada vez menos y ahora se pasa los días enojado. Andamos acá, dando estas vueltas. Gastamos el último fasito que pegamos en Pompeya después de reventar unas zapatillas la otra noche y ahora andamos con las manos vacías, metiendo y sacando las manos del pantalón. Vamos a gastar las zapatillas, a hacer una zanja en la tierra. Va a ser cómico, una zanjita por todo el barrio.

Uriel es primo del Jhony. Está haciendo frío y esas nubes cada vez más negras ahí. No sé qué vamos a hacer. Ya buscamos por todos lados, en los tachos de la esquina, en todos lados. Ni una botella, ni un cartón para vender. Uriel es más chico, más guacho.

Ya me está doliendo todo, las tripas, todo. Parece como un apretón que te agarra fuerte, fuerte desde adentro y no te suelta. El Jhony empezó a moquear y dice que si no conseguimos algo va a ir donde el Gordo. Le decimos que no, que con el Gordo no, que  tenemos que aguantar.  El Paragua dice que vayamos con el cura que algo nos van a dar o que volvamos al comedor y pidamos ahí, aunque nos vuelvan a decir que no, que insistamos.

A mí me duele mucho la panza y la cabeza. Pero no digo nada. Me sale abrazar al Jhony y le hago algún chiste para que deje de moquear. Se ríe. Bah… parece, hace fuerza para reírse.

Seguimos caminando y justo cuando íbamos para la parroquia nos cruzamos con el Gordo. El hijo de puta se paró en la esquina a mirarnos, a hacernos gestos. Ponía caras. nosotros ni pelota. Seguimos un poco más apurados, pero seguimos. Chistaba el hijo de puta. El Jhony volvió a decir que teníamos que ir con él, volvió a insistir. Dijo que teníamos que hacer lo que el Gordo quiere. No le respondimos.

Ahora el viento es más fuerte. Sopla más, con más ganas. Hace frío. Seguimos andando un rato más en silencio, mirando el piso hasta que el Jhony no puede más y se larga a llorar.

Escuchá Tinta al Oído


Escritor / Docente invitado:

Carlos Riccardelli

Nació en el barrio porteño de Parque de los Patricios en el otoño de 1973. Es docente y autor de varios libros de ficciones. Entre ellos se encuentran Piedras contra un vidrio (1998), Las recónditas ganas de quedarme aquí (2014), Fiebre (2020) y la antología de relatos prehistóricos: El quinto elemento (2016).
Clara Beter publicó Rabia en 2022, una colección de cuentos breves y Capitaloceno en 2024. Varios de sus relatos aparecieron en el programa Con voz propia, podcast de literatura.
Suele encontrárselo en las noches caminando por los empedrados de los barrios del sur y fines de semana por medio en la tribuna de Alcorta y Luna, barrio de Las ranas.
Publica periódicamente sus cuentos y poesías en www.riosurbanos.blogspot.com

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